Respuesta directa. OpenAI construirá su propio robot humanoide desde cero y Sam Altman, su director ejecutivo, ya puso fecha a la primera demostración pública: 2027. La confirmación, entregada en el podcast Sources y en una entrevista con Fortune, convierte a la empresa de inteligencia artificial más valiosa del planeta en competidor directo de las compañías de robótica a las que antes financiaba, encabezadas por Figure AI.
La noticia marca un giro estratégico profundo. Durante años, OpenAI apostó por financiar a terceros para llevar sus modelos de lenguaje a cuerpos mecánicos. Ahora decidió construir la máquina completa, desde los actuadores y sensores hasta el software que procesa la visión y planifica cada movimiento. Es, en términos simples, el salto de la inteligencia artificial desde la pantalla hacia el mundo físico, y la industria tecnológica lo observa como el inicio de una nueva carrera.
La confirmación que faltaba
Los rumores llevaban meses circulando, pero la palabra oficial llegó en septiembre de 2026. Durante su participación en el podcast Sources, conducido por el periodista Alex Heath, Altman respondió sin rodeos cuando le preguntaron si el empuje robótico de OpenAI incluiría un humanoide. “Definitivamente haremos un humanoide”, afirmó. Y agregó: “También haremos otros formatos”. Preguntado sobre si la apuesta se centraba en humanoides o en máquinas más utilitarias para centros de datos, su respuesta fue contundente: “Ambos”.
Nueve días después, en una entrevista con Fortune publicada el 12 de septiembre, el ejecutivo puso un plazo sobre la mesa. “Creo que tendremos una demo genial en 2027, realmente genial”, dijo. También proyectó que los robots humanoides aparecerían en las calles de las ciudades unos años después de ese hito y, a más largo plazo, imaginó un escenario donde cada persona cuente con su propio robot para encargarse de las tareas que preferiría no hacer.
Por qué la forma humana y no otra
La decisión de apostar por el humanoide no es casual. Altman lo explicó con una lógica que resume la apuesta de toda una industria: el mundo está diseñado para las personas. Puertas, escaleras, herramientas, espacios de trabajo y hasta la altura de una mesa responden a la morfología humana. “El mundo está muy diseñado para las personas”, afirmó. “Igualar ese formato parece razonable”.
Ese razonamiento explica por qué OpenAI no se conforma con brazos robóticos fijos ni con carros autónomos de almacén. Un cuerpo con dos piernas, dos brazos y manos capaces de manipular objetos puede adaptarse a entornos pensados para trabajadores humanos sin necesidad de rediseñar la infraestructura. Esa versatilidad es, para los inversores, la clave del valor económico: un robot que sirve tanto en una fábrica como en un hogar promete un mercado mucho mayor que una máquina especializada.
Qué se sabe y qué sigue en secreto
Pese a la magnitud del anuncio, OpenAI no ha revelado prácticamente nada sobre la máquina en sí. A octubre de 2026 no existe un diseño publicado, ni nombre comercial, ni primer entorno de despliegue confirmado, ni socio de fabricación. Tampoco se conocen especificaciones como altura, peso, grados de libertad o autonomía de batería. La compañía se comprometió con una prueba de concepto, no con un calendario de producción.
Altman fue explícito al respecto: el diseño físico le importa menos que el cerebro. “Es menos importante que descifrar realmente el cerebro que hace funcionar al robot”, señaló, en referencia a los modelos de inteligencia artificial que procesan los datos de sensores y cámaras para planificar y ejecutar movimientos. Para OpenAI, la ventaja competitiva no estaría en la mecánica, sino en la capacidad de razonamiento espacial y de toma de decisiones en tiempo real que sus modelos pueden aportar.
Los 27 puestos que revelan la estrategia
Si el diseño es un misterio, la contratación sí habla. OpenAI mantiene abiertas 27 vacantes de robótica que abarcan control de movimiento, comportamiento integral del robot, sistemas de actuación, sensores, gestión térmica y fabricación a escala. Las remuneraciones publicadas confirman la seriedad de la apuesta: hasta 500.000 dólares anuales para ingenieros de infraestructura de aprendizaje automático y entre 255.000 y 325.000 dólares para ingenieros de software de robótica.
Los objetivos declarados en esas ofertas dibujan la hoja de ruta. El propósito de corto plazo son robots de propósito general que ayuden a trabajadores calificados a construir infraestructura, en fábricas y centros de datos. El horizonte de largo plazo es un robot personal capaz de encargarse de un rango mucho más amplio de tareas. Es decir, primero la industria y el músculo, después el consumidor y el hogar.
Del Dactyl de 2017 al humanoide de 2027
La apuesta no parte de cero. El antecedente más citado es Dactyl, un proyecto de 2017 en el que OpenAI entrenó una mano robótica para manipular objetos físicos mediante simulación, incluida la resolución de un cubo de Rubik. Aquel experimento demostró que era posible transferir destrezas aprendidas en entornos virtuales al mundo real, una capacidad esencial para un humanoide que debe enfrentarse a lo impredecible.
Desde entonces, OpenAI cerró y reabrió su división de robótica en más de una ocasión, y durante un tiempo prefirió el camino indirecto: invertir en startups especializadas. La salida de Figure AI en febrero de 2025, con una valoración multimillonaria y respaldo de Nvidia y Microsoft, se lee ahora como un antecedente revelador. Hoy, la empresa que antes aportaba capital y modelos compite contra quienes antes eran sus apuestas.
Una carrera que redefine la frontera de la IA
El movimiento de OpenAI se suma a una contienda que incluye a Tesla con su robot Optimus, a Figure AI con sus humanoides de propósito general y a un creciente grupo de startups respaldadas por gigantes del hardware. La diferencia, según analistas, es la integración vertical: pocas compañías combinan modelos de frontera, infraestructura de cómputo de clase mundial y la capacidad de atraer talento de élite en una sola estructura.
El plazo de 14 meses hasta la demostración de 2027 es exigente pero no descabellado, advierten expertos de la industria. Sin embargo, una demo llamativa no equivale a un producto comercial. Entre la prueba de concepto y un robot asequible que camine por las calles median años de reducción de costos, seguridad y regulación. La promesa es grande; la distancia por recorrer, también.
Qué significa esto para las empresas y el empleo
La apuesta de OpenAI tiene una lectura inmediata para el mundo corporativo. Si los humanoides logran operar en fábricas, bodegas y centros de datos, el costo de la automatización física caería de forma sostenida, alterando las estructuras de costos de industrias enteras. Los primeros beneficiados serían los sectores intensivos en tareas repetitivas y mano de obra calificada, como la logística y la manufactura.
Para el mercado laboral, el mensaje es de transición más que de sustitución inmediata. El propio objetivo declarado de corto plazo apunta a robots que asistan a trabajadores calificados, no que los reemplacen de un día para otro. Aun así, la velocidad con la que OpenAI, Tesla y Figure AI convergen hacia un mismo producto anticipa un debate regulatorio y sindical que apenas comienza, también en América Latina.
Nota de entidad y datos citados. OpenAI es la empresa desarrolladora de ChatGPT y de la familia de modelos GPT. Sam Altman es su cofundador y director ejecutivo. La confirmación del humanoide se produjo en el podcast Sources de Alex Heath y en una entrevista con Fortune (12 de septiembre de 2026). La empresa mantiene 27 vacantes de robótica y ofrece hasta 500.000 dólares anuales para ingenieros de infraestructura de aprendizaje automático. El proyecto Dactyl (2017) es el antecedente interno de robótica más citado. Figure AI, empresa a la que OpenAI respaldó, es ahora un competidor directo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo lanzará OpenAI su robot humanoide?
OpenAI no ha anunciado una fecha de lanzamiento comercial. Sam Altman prometió una demostración pública en 2027 y anticipó que los robots humanoides aparecerían en las calles unos años después de ese hito. La meta de 2027 corresponde a una prueba de concepto, no a un producto que los consumidores puedan comprar.
¿Qué empresas compiten con OpenAI en robótica humanoide?
La carrera incluye a Tesla con su robot Optimus, a Figure AI con sus humanoides de propósito general y a un grupo creciente de startups respaldadas por fabricantes de hardware. Lo particular de OpenAI es que antes financiaba a Figure AI y ahora compite directamente contra ella, sumando además la integración vertical de sus propios modelos de inteligencia artificial.
¿Qué es el proyecto Dactyl de OpenAI?
Dactyl fue un proyecto de 2017 en el que OpenAI entrenó una mano robótica para manipular objetos físicos, incluida la resolución de un cubo de Rubik, usando técnicas de simulación. Demostró que las destrezas aprendidas en entornos virtuales podían transferirse al mundo real, una capacidad clave para un robot que debe enfrentarse a situaciones impredecibles.
¿Cuánto paga OpenAI a sus ingenieros de robótica?
Las ofertas publicadas alcanzan hasta 500.000 dólares anuales para ingenieros de infraestructura de aprendizaje automático y entre 255.000 y 325.000 dólares para ingenieros de software de robótica. La empresa mantiene 27 vacantes abiertas en áreas como control de movimiento, actuadores, sensores y fabricación a escala.
¿El robot humanoide de OpenAI estará pronto en las calles?
No a corto plazo. El propio Altman advirtió que no espera ver robots caminando por las calles hasta unos años después de la demostración de 2027. El objetivo de corto plazo es que ayuden a trabajadores calificados en fábricas y centros de datos, mientras que el robot personal para el hogar es una meta de más largo plazo.